¿Vale la pena hacer una mudanza por tu cuenta? Pros y contras

Carlos Rolán • 22 de enero de 2026

Cambiar de casa es una promesa de comienzos. Nueva luz por la mañana, otro sonido al cerrar la puerta, un barrio distinto que empieza a susurrarte sus secretos. Pero entre ese deseo de renovación y la primera noche en tu nuevo hogar, hay un trayecto físico y emocional que nadie te enseña: la mudanza.

Y ahí, en medio del polvo y las decisiones, surge la gran pregunta: ¿vale la pena hacer una mudanza por tu cuenta? O lo que es lo mismo, ¿te compensa convertirte en conductor, mozo de carga, logístico y psicólogo a partes iguales durante varios días?

Lo que realmente vas a descubrir en este artículo 

Esto no es una lista de pros y contras al uso. Aquí no vas a encontrar respuestas rápidas, pero sí reflexiones profundas, ejemplos reales, comparativas directas, consejos técnicos y visión experta.

Vamos a desgranar el tema desde todos los ángulos:

  • Los encantos y trampas del “hazlo tú mismo”.
  • La verdad detrás de alquilar una furgoneta: costes ocultos, estrés logístico y accidentes evitables.
  • Las situaciones en las que una empresa de mudanza no es un lujo, sino un salvavidas.
  • El dilema entre control y descanso mental.
  • Alternativas intermedias: delegar sin perder el control.

Y todo desde la perspectiva de una empresa que ha hecho de mover hogares un arte. En Mudanzas Freire llevamos décadas facilitando traslados en Vigo, en toda España e incluso al extranjero, con la tranquilidad de saber que detrás de cada caja hay una historia que merece llegar intacta a su nuevo destino.

¿Hacer una mudanza por tu cuenta? Pros que convencen... al principio

Libertad horaria total (pero con trampa)

Uno de los argumentos estrella de quienes eligen hacer una mudanza sin ayuda profesional es la libertad de marcar tu propio ritmo. Puedes embalar cuando te apetezca, cargar de noche, dejar lo que no te convence para mañana.

Pero esa libertad puede volverse en tu contra. ¿A qué hora termina un día de mudanza? ¿Cómo gestionas el cansancio acumulado? ¿Y si tu furgoneta solo está alquilada 24 horas y te retrasas?

Ahorro económico… o eso parece

El pensamiento lógico es sencillo: si no pago a nadie, ahorro. Pero la realidad es menos generosa. Una mudanza por cuenta propia implica gastos ocultos:

  • Alquiler de vehículo (más seguro, gasolina, peajes).
  • Material de embalaje: cajas resistentes, mantas, cinta, burbuja, plástico retráctil.
  • Herramientas para desmontaje.
  • Comida y bebida para quienes te ayudan.
  • Y el coste más invisible: tu tiempo y energía.

En el mejor de los casos, es un ahorro relativo. En el peor, es una falsa economía.

Conexión emocional con tus cosas

Hay quien ve el proceso de embalar como una despedida. Tocar cada objeto, decidir qué se queda y qué se va, ayuda a cerrar una etapa. En ese sentido, hacer tu mudanza puede ser una experiencia personal. Aunque también agotadora.

Las desventajas de una mudanza DIY: eso que nadie menciona en los vídeos tutoriales

El cuerpo no perdona

Mover una lavadora puede ser una lesión cervical. Cargar sofás por una escalera estrecha es una invitación a torcerte el tobillo. Y ni hablemos de ese momento en que se cae un televisor porque alguien no agarró bien la caja.

Las empresas de mudanzas tienen personal formado, materiales profesionales y técnicas específicas para evitar daños. No es solo fuerza, es experiencia.

El estrés, ese compañero de viaje que no invitaste

Organizar una mudanza casera implica una cadena de decisiones: dónde aparcar, cómo embalar, por dónde empezar, cómo evitar dañar el parqué. Cada pregunta sin respuesta suma presión.

Y si algo sale mal, no hay a quién reclamar.

La logística: un sudoku tridimensional

  • ¿Cómo optimizas el espacio de la furgoneta?
  • ¿Qué mueble entra primero y cuál no cabe por la puerta?
  • ¿Tienes permisos municipales si necesitas ocupar la vía pública?
  • ¿Qué pasa si hay obras en tu calle?

Nada de esto aparece en los planes... hasta que ocurre.

Cómo afrontar una mudanza por tu cuenta y sobrevivir en el intento

Planifica como si fueras una empresa

Haz inventario. Mide muebles. Divide la mudanza en fases. Si puedes, hazlo con tiempo y orden.

Consigue ayuda fiable (y motivada)

Tus amigos no son operarios. Y tu familia, por muy dispuesta que esté, no sustituye a un equipo profesional. Premia su ayuda, organiza turnos y ten en cuenta sus límites.

Invierte en materiales de calidad

No escatimes en cajas resistentes. No uses bolsas de basura como solución exprés. La integridad de tus pertenencias depende más del embalaje que de tus intenciones.

Contrata un seguro de transporte, aunque sea básico

Si decides alquilar una furgoneta, añade cobertura adicional. Los daños a terceros o a tus cosas no siempre están cubiertos por defecto.

¿Y si solo delegas lo más complicado?

No todo es blanco o negro. Existen opciones intermedias. En Mudanzas Freire, ofrecemos servicios por fases:

  • Solo carga y descarga.
  • Desmontaje y montaje de muebles.
  • Embalaje profesional.
  • Guardamuebles vigilado.
  • Recogida de objetos para reciclar.

Así puedes implicarte en lo que prefieras y dejarnos el resto. Porque delegar no es rendirse: es tomar decisiones inteligentes.

¿Vale la pena hacer la mudanza por tu cuenta?

La respuesta no es universal. Depende de tu tiempo, tus medios, tu experiencia y tu tolerancia al estrés.

Hazlo tú si:

  • Tu mudanza es pequeña, local y sin mobiliario complejo.
  • Tienes tiempo, salud y ayuda fiable.
  • Controlar el proceso es parte de tu necesidad emocional.

Contrata a profesionales si:

  • Tienes mobiliario pesado o delicado.
  • El traslado implica distancia, permisos o condiciones complejas.
  • Prefieres usar tu energía para instalarte, no para sobrevivir al traslado.

En Mudanzas Freire, nos encargamos de lo que no te apetece mover, embalar, montar o siquiera mirar. Puedes respirar tranquilo. Tu mudanza está en buenas manos.

¿Listo para mudarte sin renunciar a tu bienestar?

Si has llegado hasta aquí, ya sabes lo que implica una mudanza por tu cuenta. Y si decides delegar, hazlo con quienes lo hacen con el mismo cuidado con el que tú embalarías tus recuerdos.


Por Carlos Rolán 19 de febrero de 2026
En cuanto llega junio, lo notamos. Las consultas aumentan, los calendarios se aprietan y los mensajes se repiten: “Nos mudamos en verano, ¿tenéis disponibilidad?”. Y sí, tiene lógica. El verano es, para muchas personas, el mejor momento para cambiar de casa o de local : hay más tiempo libre, menos obligaciones laborales o escolares, y una cierta sensación de renovación que invita al cambio. Pero también es la época en la que más fácil es agobiarse si no planificas bien . El calor no perdona. Los días largos engañan. Y si no llevas una buena organización, el estrés aparece cuando menos te lo esperas. En Mudanzas Freire , llevamos años acompañando mudanzas en julio y agosto, y sabemos lo que funciona y lo que no. Por eso hemos preparado esta guía con todo lo que necesitas saber antes de mudarte en verano . No es un listado de “tips” genéricos. Es una ruta realista, útil y pensada para personas como tú, que quieren hacer el cambio sin dramas. Lo que nadie te dice antes de mudarte con 38 °C Mudarse no es solo embalar cajas. Cambias de espacio, de rutinas, de entorno. Y cuando eso ocurre en pleno verano, conviene tener claros varios puntos clave: ¿Es verdad que el verano es la mejor época para mudarse? ¿Qué problemas pueden surgir (y cómo evitarlos)? ¿Cómo prepararlo todo sin caer en el “ya lo haré mañana”? ¿Qué precauciones hay que tener si se hace la mudanza con altas temperaturas? ¿Qué días u horarios son mejores? ¿Qué puedes hacer tú y qué es mejor dejar en manos profesionales? En este artículo vamos a hablar de ventajas, inconvenientes y consejos prácticos , con el estilo de siempre: claro, sin rodeos, y con la experiencia de quienes nos dedicamos a esto todos los días. Verano y mudanzas: una combinación con truco ¿Por qué tanta gente elige mudarse en verano? Porque hay más disponibilidad personal Si tienes vacaciones, teletrabajas o simplemente dispones de más margen en tu agenda, el verano te permite organizar la mudanza sin prisas innecesarias . Puedes dedicarle tiempo sin tener que estirar los días como un chicle. Además, si hay peques en casa, no interrumpes el curso escolar. Te mudas, te adaptas y llegas a septiembre con todo en marcha. Porque el clima ayuda No llueve, hay más horas de luz y se puede hacer todo sin depender del paraguas. Eso sí, cuidado: el calor extremo también juega en contra , sobre todo si no tienes planificado el ritmo de trabajo o el orden de la mudanza. Pero no todo es tan bonito como parece El calor pasa factura… a todos Cargar muebles y subir cajas con 36 °C a la sombra no es agradable para nadie. Ni para ti, ni para tu familia, ni para el equipo de mudanzas. Por eso, organizar bien los tiempos y los descansos es clave . ¿Nuestro consejo? Empieza temprano, hidrátate y evita las horas más duras del día. Y si puedes dejar en manos profesionales las tareas más pesadas, mejor que mejor. Hay más demanda y menos disponibilidad Julio y agosto son meses de alta ocupación. Si esperas al último momento, puede que no encuentres hueco ni con nosotros ni con ninguna otra empresa. Y si lo encuentras, puede que no sea el día ni la hora que más te convenga. Por eso, si ya sabes que te mudarás este verano, no lo dejes para el final. Pide tu presupuesto personalizado gratuito aquí . Cuanto antes empecemos, mejor podemos organizarnos. ¿Qué hacer si te mudas en verano? Planifica con margen y anticípate al calor Si puedes elegir fecha, evita los días centrales de olas de calor. Empieza la mudanza bien temprano: a primera hora de la mañana, todo fluye mejor. Asegúrate de que hay agua fresca disponible para todos. Si puedes, enfría la casa de destino antes de llegar . Ventila, baja persianas, enciende el ventilador… Protege bien lo que vas a mover Hay objetos que sufren más el calor: velas, productos de limpieza, medicamentos, aparatos electrónicos, alimentos… Lo ideal es: No exponer cajas al sol directamente. Usar materiales de embalaje adecuados (cartón de doble capa, mantas térmicas si hace falta). Consultar con la empresa si hay que mover objetos especialmente delicados. En Mudanzas Freire , tenemos experiencia en proteger todo tipo de pertenencias en condiciones de verano. Desde equipos informáticos hasta obras de arte. Divide y vencerás: no lo hagas todo en un solo día si no hace falta Si te mudas desde una casa grande o tienes muchas cosas, puedes organizar la mudanza en dos fases: un día para cajas, otro para muebles. O bien por zonas (trastero, cocina, dormitorios…). Esto te permite trabajar con más calma y menos exposición al calor . Lleva contigo un kit “de supervivencia veraniego” Prepara una mochila con: Agua (sí, más). Gafas de sol, gorra o sombrero. Toalla o pañuelo pequeño. Algo de comer rápido (fruta, frutos secos). Tus llaves, móvil y documentación importante. Y si tienes hijos o mascotas, organiza un plan para que no estén en medio del ajetreo . Será menos estresante para ellos… y para ti. ¿Y si te toca hacer la mudanza en plena ola de calor? No siempre se puede elegir. Y si te ves en esa situación, la clave está en adaptarse bien y tomar decisiones prácticas . Reorganiza los horarios: empieza antes de las 8 h o termina después de las 19 h. Reduce la exposición al sol: deja las cajas listas cerca de la puerta, no fuera al sol. Si es posible, delega la carga y descarga en un equipo profesional preparado para ello. Refresca el interior de la vivienda (aunque sea con un ventilador de pie). No pasa nada por ir más lento. Lo importante es hacerlo bien y sin sustos. Preguntas frecuentes sobre mudanzas en verano ¿Julio o agosto? ¿Cuál es mejor para mudarse? Depende. Julio suele tener más disponibilidad y menos calor extremo. Agosto es más difícil por festivos y disponibilidad de servicios externos (suministros, internet, etc.). ¿Cuáles son los mejores horarios para hacer mudanza con calor? Antes de las 11:00 y después de las 19:00. Evita, siempre que puedas, el tramo de 13:00 a 17:00. ¿Qué precauciones hay que tener con los objetos delicados? No exponer al calor directo. Embalar con doble protección. Consultar con la empresa de mudanzas si hay elementos especialmente sensibles. ¿Con cuánta antelación tengo que reservar una mudanza en verano? Lo ideal es hacerlo con 3 a 4 semanas de antelación . En junio ya empiezan a llenarse las agendas para julio y agosto. ¿Conviene mudarse en verano o esperar al otoño? Depende de tu situación. El verano es cómodo a nivel de agenda, pero exige más planificación. Si no tienes urgencia, septiembre u octubre son opciones más frescas y menos saturadas. Mudarse en verano es posible, si lo haces con cabeza Hacer mudanzas en verano no es un problema… si tienes un plan . Tener más tiempo libre, aprovechar las vacaciones o cambiar de casa cuando hay menos estrés externo puede ser una ventaja enorme. Pero no lo des por hecho: el calor, la demanda y los imprevistos también existen. La clave está en: Organizar con antelación. Proteger bien lo que llevas. Elegir horarios frescos. Contar con un equipo de confianza que te ayude en lo que necesites. En Mudanzas Freire , llevamos años acompañando a personas y empresas en sus mudanzas veraniegas. Sabemos cómo evitar los errores más comunes , cómo proteger tus cosas y cómo hacer que todo fluya, incluso con el sol apretando. ¿Tienes previsto mudarte este verano? Te escuchamos. Pide tu presupuesto gratuito y sin compromiso y cuéntanos cómo podemos ayudarte.
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Cambiar de oficina suena emocionante. Renovarse. Empezar etapa. Pero en realidad, una mudanza de empresa puede ser una trampa. Invisible, lenta, costosa. Porque si no se hace con cabeza, puede paralizar departamentos, desconectar sistemas, agotar equipos y convertir una simple transición en una pesadilla. Y no hablamos de teoría. Hablamos de casos reales. De empresas que planificaron mal, embalaron peor y acabaron con documentos extraviados, ordenadores que no encendían y clientes que preguntaban por qué nadie respondía al teléfono. Por eso, si estás pensando en mover tu empresa de sitio, este artículo es para ti. Una guía honesta sobre lo que sí funciona. Y sobre lo que nunca deberías repetir. Lo que vas a encontrar (y por qué te va a venir bien saberlo) Este no es un tutorial clásico de "10 pasos para mudarte". Es un recorrido práctico por los errores que más se repiten en mudanzas empresariales. Los que parecen pequeños y terminan costando semanas. Vamos a hablar de: Los errores de calendario , de esos que hacen que llegues tarde desde el día uno. Las decisiones mal delegadas , que terminan rompiendo cosas (o relaciones). Las conexiones que nadie verifica , hasta que ya es tarde. Las cosas que se pierden , literal y simbólicamente. Y también de las soluciones. Las de verdad. Las que funcionan en empresas que no pueden permitirse parar. Todo contado desde la experiencia directa de Mudanzas Freire , donde hemos acompañado a empresas grandes, medianas y pequeñas a trasladarse sin perder el pulso. Tropiezos habituales que arruinan mudanzas (aunque nadie lo diga en voz alta) Calendarios irreales y agendas llenas de fe Una mudanza necesita semanas, no solo el finde antes del traslado. No se trata de embalar cuatro cosas y llevarlas en un camión. Se trata de preparar permisos, coordinar proveedores, desmontar sistemas, validar conexiones. Y eso lleva tiempo. Tiempo real. El entusiasmo como técnica de embalaje Hay empleados muy apañados. Pero no deberían encargarse de embalar ordenadores, archivar documentos confidenciales o mover impresoras. Lo que empieza con buena intención termina con cables perdidos, pantallas rayadas y una pregunta que se repite: “¿Esto de quién era?”. Etiquetas misteriosas, cajas anónimas Otra escena habitual: cajas sin nombre, sin destino, sin referencia. Todo mezclado. Todo por abrir. La solución es simple: etiquetar por color, por usuario, por planta. Pero requiere método, no improvisación. Informática desconectada, sistemas congelados Nada frena tanto como llegar a la nueva oficina y ver que los ordenadores no arrancan. O que la red no responde. O que falta ese disco con las facturas. Todo porque nadie verificó conexiones, backups, prioridades. Una mudanza no puede ser el día del juicio final para el departamento de IT. Nadie sabe que nos mudamos Se cambió la dirección en Google, sí. Pero no en la web. Ni en las facturas. Ni en las rutas de reparto. Ni se avisó a proveedores clave. Resultado: paquetes en el limbo, llamadas perdidas, y esa sensación de empresa fantasma. Cómo evitar el caos (con soluciones que de verdad funcionan) Tu mudanza es un proyecto. Trátalo como tal Un proyecto con fechas, responsables, tareas, imprevistos y ajustes. Y sobre todo, con un coordinador interno que sepa de todo un poco: logística, comunicación, tecnología. Esa persona evitará muchos fuegos. Haz una checklist que se use (no una que quede bonita) La checklist no es para colgarla en la pared. Es para trabajarla. Que incluya desde la notificación a clientes hasta la limpieza final del local antiguo. Que se revise cada semana. Que tenga responsables. Y que sea flexible. Embalaje profesional: no es un lujo, es una inversión Embalar bien no es solo envolver en plástico. Es saber qué necesita cada equipo, cada archivo, cada mueble. Es garantizar que todo llegue, se reconecte y funcione. En Mudanzas Freire , eso lo tenemos claro. El factor humano: preparar a las personas Una mudanza genera incertidumbre. Cambia rutinas. Mueve energías. Cuanto antes se informe al equipo, mejor se adaptará. Y si al llegar hay un desayuno, un cartel de bienvenida o un pequeño kit, el impacto emocional se transforma en entusiasmo. Algunas preguntas que nos hacen todo el tiempo (y que tienen respuesta) ¿Se puede hacer una mudanza sin parar la empresa? Sí. Pero hay que organizarse bien. Por turnos, por departamentos, con fases y con apoyo técnico. No es magia. Es planificación. ¿Y si se rompe algo? Si trabajas con profesionales, hay seguros, protocolos y trazabilidad. Pero sobre todo, hay menos posibilidades de que eso ocurra. ¿Es mejor que cada empleado embale lo suyo? Solo lo personal. El resto, mejor gestionarlo centralizadamente. Menos pérdidas. Más eficiencia. Cambiar de oficina puede ser un salto, no una caída Una mudanza bien hecha es una oportunidad. Para mejorar espacios, para reorganizar flujos, para ilusionar al equipo. Pero solo si se hace con cabeza, con tiempo y con ayuda. En Mudanzas Freire no nos limitamos a cargar cajas. Escuchamos, acompañamos y ejecutamos con la precisión que merece cada empresa. Porque sabemos que lo que se traslada no son muebles: es futuro. Si vas a moverte, que sea hacia adelante. Y sin tropiezos innecesarios.
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Mudarse no es solo cuestión de cajas y camiones. Es también (y muchas veces sobre todo) una cuestión de decisiones. Especialmente si llevas años acumulando muebles que han sobrevivido mudanzas anteriores, relaciones, reformas y hasta modas decorativas. Entonces llega el momento: nueva casa, nuevos espacios, nuevas necesidades... y ahí están ellos, tus muebles antiguos, mirándote como si esperaran una respuesta. ¿Te los llevas? ¿Los donas? ¿Los vendes? ¿Los tiras? ¿O los dejas a su suerte? Aquí hablamos de decisiones reales, con sus pros, sus contras y sus consecuencias. Porque cuando una mudanza se acerca, cada mueble es una pregunta. Y no todas se responden igual. Qué vas a encontrar aquí y por qué deberías seguir leyendo Si has llegado hasta aquí, probablemente estés en plena operación mudanza o la veas ya en el horizonte. Y si algo sabemos por experiencia es que lidiar con el mobiliario antiguo es uno de los temas que más quebraderos de cabeza da. Por eso, en esta guía vas a encontrar: Cómo decidir con cabeza (y sin culpa) qué muebles llevarte y cuáles no. Qué hacer con los que no entran ni por tamaño ni por estilo. Qué alternativas existen si no quieres cargarte de más trastos. Cuándo vale la pena restaurar y cuándo es mejor despedirse. Qué opciones tienes para donar, reutilizar o reciclar muebles sin complicarte. Cómo planificar todo esto sin dejarlo para el último día. El dilema del mueble: ¿se queda o se va? Hazte estas tres preguntas y no te enredes más ¿Este mueble funciona y está entero? Si está roto, flojo, cojo o huele raro, poco hay que discutir. ¿Tiene sitio en tu nueva casa? Pero sitio de verdad, no el “ya veremos dónde lo ponemos”. ¿Te hace feliz o te pesa? Si solo lo conservas por inercia o culpa, igual toca dejarlo ir. El síndrome del “por si acaso” Pocos enemigos más peligrosos en una mudanza que esta frase. El “por si acaso” es la excusa perfecta para mover trastos que ni recuerdas tener. Y lo peor: ocupan espacio, tiempo, energía y a veces hasta dinero. ¿La mesa del balcón oxidada? Por si acaso. ¿La estantería sin baldas? Por si acaso. ¿El sillón que ya no usas desde 2012? Por si acaso. Resultado: un camión más lleno y una casa nueva más saturada. Opciones sensatas para tus muebles antiguos (según el caso) Reutilizar: darles un nuevo uso (o una nueva cara) No todo lo viejo está acabado. A veces, cambiarlo de sitio o de función lo convierte en otra cosa. Ejemplos: Un armario puede reconvertirse en despensa. Una cómoda puede servir como cambiador en un dormitorio infantil. Una mesa auxiliar se convierte en escritorio con dos ajustes. Y si te atreves con el bricolaje, puedes pintar, decapar o transformar muebles con potencial. Donar: lo que no usas puede ser útil para otros Hay mucha gente que necesita muebles. ONG, pisos tutelados, familias en situación vulnerable. Algunos incluso recogen a domicilio si están en buen estado. Opciones que funcionan: Cruz Roja Cáritas Fundación Valora Freecycle o grupos de trueque en tu ciudad Consejo práctico: limpia el mueble, hazle fotos decentes y mide. Cuanta más información, más fácil que alguien lo quiera. Tirar: cuando ya no hay más que hacer Si el mueble está destrozado, huele a humedad o se cae a trozos, lo más responsable es gestionarlo bien. Cómo hacerlo: Llama al servicio municipal de recogida de voluminosos. Lleva el mueble a un punto limpio. Pregunta si tu empresa de mudanzas ofrece servicio de vaciado . Y por favor: nada de dejarlo en la acera con un cartel de “se regala”. No queda bien y puede acabar en multa. Vender: solo si tiene valor (y tiempo) Sí, puedes sacar algo por ellos. Pero solo si: Están en buen estado. Tienen algún valor estético o funcional. Puedes desmontarlos y moverlos fácilmente. Wallapop, Milanuncios o Vinted pueden ser aliados, pero valora el tiempo que te va a llevar todo el proceso. Cómo organizarte para no hacer todo esto a última hora Haz inventario antes de empezar No improvises. Haz una lista de todos tus muebles. Clasifícalos según: Estado Tamaño Función real Encaje en el nuevo hogar Decide qué se queda y qué se va Crea cuatro grupos: Me lo llevo Lo dono Lo vendo Lo tiro Etiqueta si hace falta. Una pegatina en cada mueble ayuda a evitar dudas el día del traslado. Ponte en marcha antes de embalar No esperes a tener todo listo para tomar decisiones. Empieza a mover cosas semanas antes. Agenda recogidas, publica anuncios, coordina con la empresa de mudanzas si hay que desmontar o vaciar espacios. Si necesitas ayuda, aquí puedes ver nuestros servicios de vaciado y desmontaje Consejos expertos para decidir sin remordimientos ¿Restauro o me despido? Pregúntate: ¿Es de buena madera o estructura? ¿Tiene un valor emocional real o solo nostalgia? ¿Puedes usarlo con otra función? ¿Alguien en tu entorno lo aprovecharía mejor? Si no cumple con al menos dos, probablemente lo estés reteniendo más por inercia que por utilidad. ¿Y si me arrepiento después? Es poco probable. La mayoría de gente que se desprende de muebles antiguos no echa de menos lo que donó. Pero si crees que puede pasarte, haz fotos. Al menos así conservas el recuerdo. ¿Puedo hacerlo todo en un día? No. Y mejor que no lo intentes. Vaciar una casa con criterio requiere tiempo. La gestión de muebles antiguos debería empezar al menos dos semanas antes de la mudanza. Preguntas frecuentes (de esas que todos pensamos y pocos preguntan) ¿Y si no me cabe el mueble pero me da pena tirarlo? Prueba a donarlo. La pena se convierte en alivio cuando ves que alguien lo aprovecha. ¿Y si el mueble es de buena calidad pero está desfasado? Piensa si se puede transformar. Si no, plantéate venderlo como pieza vintage. Hay mucho aficionado a la decoración retro. ¿Puedo pedir ayuda a la empresa de mudanzas para esto? Sí. En Mudanzas Freire ayudamos a desmontar, embalar, vaciar y gestionar el destino final de los muebles que no siguen viaje. ¿Cuándo es el mejor momento para tomar estas decisiones? Cuanto antes. Justo después de tener la fecha de mudanza y saber cómo será el nuevo espacio. Un mueble menos también es un peso menos No todos los muebles están hechos para durar toda la vida. Y eso no les quita valor. Lo tuvieron. Cumplieron su función. Y si ya no encajan, soltarlos también es parte del proceso. Tomarte el tiempo de decidir qué hacer con tus muebles antiguos antes de mudarte no solo aligera el camión. Aligera la cabeza. Te da espacio real para lo que viene, y te libera de arrastrar lo que ya no necesitas. En Mudanzas Freire , entendemos que una mudanza no es solo un cambio de dirección. Es una transición. Y saber qué llevarte —y qué no— es una forma de cuidar ese proceso. ¿Tienes dudas? Escríbenos. Estamos para ayudarte a tomar buenas decisiones. Porque una mudanza bien pensada empieza mucho antes del primer cartón.
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